Vestimos de blanco en homenaje al Día Nacional de los Derechos Humanos, como una representación de la paz, la humildad y el amor.
No podemos permitir que se ejecuten más masacres e injusticias en nuestro país, debemos vestir de conciliación y armonía las acciones y los pensamientos, poniendo siempre por encima de todo el respeto y la tolerancia, teniendo en cuenta que todos somos iguales sin importar el cargo, poder o autoridad.
La vida es lo más sagrado y los derechos humanos deben ser reconocidos a diario.